¡Y sí! Aquí estoy,
desesperado del futuro,
ardiendo con paciencia.
Veo como pasa
la vida,
la muerte,
el sol.
Saco mi cadaver a relucir,
y no estás.
¡y sí! Aquí estoy
esperando,
esperándote,
¡y no estás!
Eyaculo instantes
hermosos,
olvidables,
experienciables,
y no estás.
Te suplico, por la tierra:
¡vuelve!
Deja de lado
la cordura,
el placer,
el instante,
tu ser.
Deja por mi
la contrucción
de un mundo viejo.
No te pido más;
pido me supliques la espera,
que al final de mi poema,
tiempo a tiempo,
me beses al atardecer.
lunes, 26 de noviembre de 2012
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