Me destrozó un pensamiento,
una canción.
Recuerdo lo prohibido,
los momentos que pasamos,
la lluvia en nuestros rostros,
acariciándonos como si fuéramos uno,
en esos días en que
en que
en que
me ponías nervioso con tu belleza
y tus manos.
Es terrible ya manosear
las palabras que no quiero decirte,
las frases que no debo construirte,
pero no me olvido
de las sábanas que nos abrigaron
y las caricias que no nos han olvidado.
¡¿Es que acaso ya me olvidaste,
acaso no has perdonado
mis disculpas eternas,
mis amparos odiosos
de palabras recogidas de papeles embarrados
con poemas que nunca te entregué?!
He tenido menos voluntad que letras
porque tu fantasma ya es parte de mi pieza
y de mis incontables conclusiones sobre la vida.
¡Y esas palabras que ya no recuerdo,
esas que tu me hacías olvidar
cuando me mirabas!
¡ay el dolor de tu rostro!
¡ay la pena de mi viento!
¡ay el recuerdo de tu recuerdo!
…
Ya estoy mejor,
ya te me pasaste,
la canción terminó y se llevó
todo eso que dolía.
Espero volver
a enamorarme de ti
cuando suene nuevamente
esa canción en mi cabeza
de ese cantante que tanto nos gustaba.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
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