lunes, 15 de febrero de 2010

Para el exitoso hijo de puta de mi amigo

Vocecillas desarmando porvenir,
claveles desatando velatorio,
descansan girasoles sobre el sol
y las sombras del ocaso copulan.

Desastrosos domingos verdes
acotan verdades en foros griegos.

Las ataduras de los zapatos de Chejov
me hacen la cama
donde no dormiré.

¡Cruza el cielo!
¡Te lo ordeno!
Encuentra el reposo en esa blanca roca
y mándame saludos
para poder comprar el pan.

Sabes que el misterio más grande es
lo que comeremos mañana.

¡Anda!

Corre por los grises prados de metrallas.
Arriesga la sonrisa de los caballos que montan hombres,
juega a la “pulgá de acero” con el diablo,
pero nunca olvides que puedes volar.

Húmeda amiga

Te dije: “no volveré más”
pero aquí estoy
nueva-mente
morado de pena,
dividido de espanto
y colmado de olvido.

Tu siempre escuchas
mis oscuros lamentos,
me entendiste
cuando mis nubes vocales
se solidificaron
hasta ponerse adultas.
Me volviste
al preciado manicomio
de la poseía
con un pequeño sorbo de tu cuerpo.

Amiga,
con tus húmedos besos
de contrabandista de vida
y de muertes
[y de buques]
siempre logras calmarme
porque me enseñas,
con el ejemplo,
lo que realmente
es cargar
con la voluntad
en el vientre.

Me has dado luz y sal
cada vez que lo han necesitado
mis versos secos
y mi mente apagada.

Todo es malo,
yo te digo,
y tú me respondes:
todo es olvido.

Aun recuerdo cuando,
en tu seno me abrigaste
y me enseñaste a morir
dos veces,
me enseñaste a vivir
en tu lecho
y a compartir tus vuelcos.

Aun recuerdo el día
en que me trajiste a la orilla
con tu resaca,
después de tanto olvido,
llanto y estar perdido,
aunque más perdido, náufrago.
Ese día encontré el sentido
y me volví hacia ti,
y me lancé a tus brazos
para seguir viviendo,
para seguir el naufragio.

Estatuas vivientes

Cuántos pasos
a cuántos pesos
sobrevive la pseudiviviente estatua.

Se mueve, cada vez,
poco a poco,
por poco, con poco
dinero.

Así como todas las pseudovivientes,
mi madre se mueve
poco a poco,
por poco, con poco
dinero.

Y mi hermano
que juró nunca ser
estatua de Ahumada,
se mueve
poco a poco,
por poco y con poco
dinero.

Estamos completamente atados
al pedestal que nos mantiene
erguídos
y posicionados,
con esa caja de cartón
al lado
esperando recibir monedas
para
poco a poco,
por poco y con poco
dinero
movernos y quedarnos
poco a poco,
por poco y con poco
tiempo.

No hablo de mi,
aunque se que estoy condenado
[hasta la muerte]
a seguir con la misma suerte
que mi madre y mi hermano.

Recuerda como llego este
pseudopoema
a tu mano,
en ese momento
me dices si soy
una estatua de Ahumada
que vive [o muere]
poco a poco,
por poco y con poco
[sustantivo a tu disposición]*



*A disposición dada la cantidad de dinero que disponga usted para que continuar el poema o terminarlo