Vocecillas desarmando porvenir,
claveles desatando velatorio,
descansan girasoles sobre el sol
y las sombras del ocaso copulan.
Desastrosos domingos verdes
acotan verdades en foros griegos.
Las ataduras de los zapatos de Chejov
me hacen la cama
donde no dormiré.
¡Cruza el cielo!
¡Te lo ordeno!
Encuentra el reposo en esa blanca roca
y mándame saludos
para poder comprar el pan.
Sabes que el misterio más grande es
lo que comeremos mañana.
¡Anda!
Corre por los grises prados de metrallas.
Arriesga la sonrisa de los caballos que montan hombres,
juega a la “pulgá de acero” con el diablo,
pero nunca olvides que puedes volar.
lunes, 15 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario