Me destrozó un pensamiento,
una canción.
Recuerdo lo prohibido,
los momentos que pasamos,
la lluvia en nuestros rostros,
acariciándonos como si fuéramos uno,
en esos días en que
en que
en que
me ponías nervioso con tu belleza
y tus manos.
Es terrible ya manosear
las palabras que no quiero decirte,
las frases que no debo construirte,
pero no me olvido
de las sábanas que nos abrigaron
y las caricias que no nos han olvidado.
¡¿Es que acaso ya me olvidaste,
acaso no has perdonado
mis disculpas eternas,
mis amparos odiosos
de palabras recogidas de papeles embarrados
con poemas que nunca te entregué?!
He tenido menos voluntad que letras
porque tu fantasma ya es parte de mi pieza
y de mis incontables conclusiones sobre la vida.
¡Y esas palabras que ya no recuerdo,
esas que tu me hacías olvidar
cuando me mirabas!
¡ay el dolor de tu rostro!
¡ay la pena de mi viento!
¡ay el recuerdo de tu recuerdo!
…
Ya estoy mejor,
ya te me pasaste,
la canción terminó y se llevó
todo eso que dolía.
Espero volver
a enamorarme de ti
cuando suene nuevamente
esa canción en mi cabeza
de ese cantante que tanto nos gustaba.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Mientras por el mundo camino
Mientras por el mundo
camino y busco,
me duelen los pies,
pero no solo los pies
sino también el hambriento,
el que tiene frío,
el no siente el viento,
al que lo moja la lluvia,
al que nadie lo ampara
y los que no se han exiliado
de una patria malvada.
Siento a veces la soledad
y me encuentro perdido
podrido
aturdido
y, a veces, contento.
Entre claveles secos
y llenos de lágrimas
encuentro amparo.
Me acurruco entre miles
y miles
de dolorosos recuerdos.
Historia para algunos
memoria para otros.
Mientras por el mundo
camino
descubro lo común y doloroso
de una historia hermana,
gemela de nuestra historia,
combatida por los pueblos,
renegada por caprichos.
Caminando vivo,
por parajes hermosos
y llenos de batallas,
bailo
por reivindicaciones actuales
y siempre vigentes.
Mientras por el mundo
camino
me encuentro,
me defino,
y me planteo.
Me saco a mi mismo,
me destruyo
y nazco.
Me vuelvo hacia fuera,
ya no me siento,
solo vivo.
Y combatiente.
Lo que he vivido
no lo he vivido para mí.
La lucha se hace más allá de uno mismo.
camino y busco,
me duelen los pies,
pero no solo los pies
sino también el hambriento,
el que tiene frío,
el no siente el viento,
al que lo moja la lluvia,
al que nadie lo ampara
y los que no se han exiliado
de una patria malvada.
Siento a veces la soledad
y me encuentro perdido
podrido
aturdido
y, a veces, contento.
Entre claveles secos
y llenos de lágrimas
encuentro amparo.
Me acurruco entre miles
y miles
de dolorosos recuerdos.
Historia para algunos
memoria para otros.
Mientras por el mundo
camino
descubro lo común y doloroso
de una historia hermana,
gemela de nuestra historia,
combatida por los pueblos,
renegada por caprichos.
Caminando vivo,
por parajes hermosos
y llenos de batallas,
bailo
por reivindicaciones actuales
y siempre vigentes.
Mientras por el mundo
camino
me encuentro,
me defino,
y me planteo.
Me saco a mi mismo,
me destruyo
y nazco.
Me vuelvo hacia fuera,
ya no me siento,
solo vivo.
Y combatiente.
Lo que he vivido
no lo he vivido para mí.
La lucha se hace más allá de uno mismo.
martes, 11 de agosto de 2009
lunes, 8 de junio de 2009
Retórica
¿Qué espera un hombre
en la cima de un cerro
cerca de un árbol
seco
por el tiempo?
¿Qué espera un árbol
bajo la luna
cerca de un hombre
seco
por el tiempo?
¿Qué esperan los versos
en un papel manchado por el lápiz
de un poeta
seco
por el tiempo?
en la cima de un cerro
cerca de un árbol
seco
por el tiempo?
¿Qué espera un árbol
bajo la luna
cerca de un hombre
seco
por el tiempo?
¿Qué esperan los versos
en un papel manchado por el lápiz
de un poeta
seco
por el tiempo?
lunes, 1 de junio de 2009
Redundancia
Estoy en banca rota,
Estoy perdido.
Pediré crédito al banco.
Estoy perdido.
Estoy en banca rota,
estoy perdido,
pediré crédito al banco...
Así hasta la
fuga o muerte.
(Preferible la segunda)
¡¡Fuga o muerte, moriremos!!
Estoy perdido.
Pediré crédito al banco.
Estoy perdido.
Estoy en banca rota,
estoy perdido,
pediré crédito al banco...
Así hasta la
fuga o muerte.
(Preferible la segunda)
¡¡Fuga o muerte, moriremos!!
35 años de dictadura
El capitalismo
sigue aquí,
suben los precios,
se deben cambiar
las etiquetas.
Una sobre
la otra,
pero siguen subiendo.
Sigue aquí.
sigue aquí,
suben los precios,
se deben cambiar
las etiquetas.
Una sobre
la otra,
pero siguen subiendo.
Sigue aquí.
Tu canción
Yo quería que me cantaras
una canción,
que me escribieras
unas notas.
Tu canción empezaba con
re - la - do,
pero terminó dejándome
de - la - do,
y fue la canción más triste del mundo.
una canción,
que me escribieras
unas notas.
Tu canción empezaba con
re - la - do,
pero terminó dejándome
de - la - do,
y fue la canción más triste del mundo.
Discúlpame vida
Discúlpame vida
si no he renegado de ti
lo suficiente
para dejar de amar
para comenzar a olvidar
para comenzar a vivir.
Discúlpame si no soy
lo suficientemente hábil
para tejer la telaraña
del olvido.
Discúlpame si te miro
desde lo alto de mi ego,
es que no se hacer otra cosa.
Discúlpame vida
si no te reprocho amores
sintéticos, momentáneos,
es que te amo hasta el hastío.
Discúlpame si el ruido
de mis abrazos no hacen repercusión
en tus modales,
coordenadas o matices,
es que no hay lógica
que me haga dejar de amarte.
Discúlpame si es que tu tímpano
sigue intacto
solo así me doy cuenta que he fallado.
si no he renegado de ti
lo suficiente
para dejar de amar
para comenzar a olvidar
para comenzar a vivir.
Discúlpame si no soy
lo suficientemente hábil
para tejer la telaraña
del olvido.
Discúlpame si te miro
desde lo alto de mi ego,
es que no se hacer otra cosa.
Discúlpame vida
si no te reprocho amores
sintéticos, momentáneos,
es que te amo hasta el hastío.
Discúlpame si el ruido
de mis abrazos no hacen repercusión
en tus modales,
coordenadas o matices,
es que no hay lógica
que me haga dejar de amarte.
Discúlpame si es que tu tímpano
sigue intacto
solo así me doy cuenta que he fallado.
domingo, 31 de mayo de 2009
Alas
No recuerdo haber perdido
tan precioso regalo
tal vez nunca las tuve,
tal vez no las merecía.
Aun así volando
me recuerdo.
Si tuviera unas alas
volvería a hacer
eso que tal vez
nunca hice
pero que siento
parte de mí.
Volando recuerdo
volando me veo
volando insisto
volando amo
amo amando
volando recuerdo
me veo recordando
amando insisto
volando resisto.
tan precioso regalo
tal vez nunca las tuve,
tal vez no las merecía.
Aun así volando
me recuerdo.
Si tuviera unas alas
volvería a hacer
eso que tal vez
nunca hice
pero que siento
parte de mí.
Volando recuerdo
volando me veo
volando insisto
volando amo
amo amando
volando recuerdo
me veo recordando
amando insisto
volando resisto.
viernes, 10 de abril de 2009
Nos lanzamos
Nos lanzamos a la mar verde,
recostados sobre nuestros sueños
pasados
pesados
dislocados.
Miramos al cielo
infinito
de incontables entradas al
paraíso,
pútrido, de cadáveres en vela
enmascarados
agusanados
redundantes.
Lloramos un néctar divino, bullido,
nos quemamos.
Poco a poco nos hacemos parte del cementerio
de nubes,
masticándonos m u t u a m e n t e,
enamorados de la muerte.
Caemos al abismo pantanoso,
aterrados por la lentitud de algo parecido a un juicio,
mientras nuestra carne
se desprende
de nuestros huesos por silbidos de estrellas sin labios.
Nos volvemos una masa
informe
sin esencia.
Pasamos a ser babosas en el baño
de la reina
de corazones.
Merecemos el juicio sin razón aparente.
Debemos lanzar
el último
grito a la esperanza
ahogada en llanto.
Preparamos nuestras bocas desdentadas,
sin aliento,
para salvar nuestras voces.
Lanzo un grito
espantoso,
tu no lo haces,
no me acompañas.
Quedo gritando
solo
mientras continuo
b
a
j
a
n
d
o
por el abismo pantanoso.
recostados sobre nuestros sueños
pasados
pesados
dislocados.
Miramos al cielo
infinito
de incontables entradas al
paraíso,
pútrido, de cadáveres en vela
enmascarados
agusanados
redundantes.
Lloramos un néctar divino, bullido,
nos quemamos.
Poco a poco nos hacemos parte del cementerio
de nubes,
masticándonos m u t u a m e n t e,
enamorados de la muerte.
Caemos al abismo pantanoso,
aterrados por la lentitud de algo parecido a un juicio,
mientras nuestra carne
se desprende
de nuestros huesos por silbidos de estrellas sin labios.
Nos volvemos una masa
informe
sin esencia.
Pasamos a ser babosas en el baño
de la reina
de corazones.
Merecemos el juicio sin razón aparente.
Debemos lanzar
el último
grito a la esperanza
ahogada en llanto.
Preparamos nuestras bocas desdentadas,
sin aliento,
para salvar nuestras voces.
Lanzo un grito
espantoso,
tu no lo haces,
no me acompañas.
Quedo gritando
solo
mientras continuo
b
a
j
a
n
d
o
por el abismo pantanoso.
martes, 17 de febrero de 2009
martes, 20 de enero de 2009
Bala perdida
Otra noche normal frente a la máquina de escribir del abuelo. Dos copas de vino francés y una de cerveza, para bajar el aspecto burgués de mi familia. No se de que escribir, no se si contar el odio que tengo por mis hermanas, o recalcar el odio que me tengo desde que partió mi padre a “despejar” conflictos en la casa de campo del tío. (Se fue a tomar y a culear chinas, ¡maldito!)
Pasan las horas frente al perro anaranjado (ese nombre se lo puse después de que me la regaló mi abuelo), no hago nada. Me duelen los pies, no tengo nada que escribir. De repente suenan balas en la calle. Dos tipos borrachos discuten después de la balacera. Nada interesante. Son cosas que pasan cuando no tienen el decoro de dejar de beber. Resuenan un par de balas y se escucha un gemido. No me atrevo a salir por la puerta ni asomarme por la ventana. Más balas. Muchas más balas. No descarto la idea de tomar mi escopeta y salir a ahuyentar al par de borrachos. Una bala golpea mi ventana, me agacho. Corro a la pieza de mi hermana menor que está en el mismo piso que la mía. Entro a gatas y la agarro por el pecho.
- Nada malo va a pasar, - le digo sin preocupaciones - tranquila, las balas están entrando en la casa, pero nada grave va a pasar.
Minutos de balacera y bullicio. Se calma la lluvia de plomo en mi pieza y en toda la casa. No fui el único afectado, la pieza de mi hermana tenía un par de orificios, pero nada preocupante.
- Anda a acostarte – le digo a la pendeja – Ya pasó la cosa.
- ¿Y mamá? – me dice con cara de afectada por una bala.
- Está abajo, pero iré a ver a la vieja.
Bajé lento, por si se ponían a disparar nuevamente. Caminé unos diez metros antes de entrar a la pieza de mi madre, no hay ruido, solamente pasillos de tablas calladas por el polvo. Entré a la pieza.
- Ni sintió el boche esta perezosa. - dije mientras miraba a mi alrededor.
La vi tapada, durmiendo como un ángel embetunado con caca. Nada sutil. Me acerco y le tomo la cabeza. Está fría. Los sesos se cuelan entre mis dedos. La sangre brota aunque el corazón ya no lata. Mi hermana baja la escalera rápidamente.
- ¿Y mi mamá? – Me dice con voz afectada, como si el gemido lo hubiese reconocido como de ella.
- Nada grave hermana, te dije que nada grave iba a pasar.
Pasan las horas frente al perro anaranjado (ese nombre se lo puse después de que me la regaló mi abuelo), no hago nada. Me duelen los pies, no tengo nada que escribir. De repente suenan balas en la calle. Dos tipos borrachos discuten después de la balacera. Nada interesante. Son cosas que pasan cuando no tienen el decoro de dejar de beber. Resuenan un par de balas y se escucha un gemido. No me atrevo a salir por la puerta ni asomarme por la ventana. Más balas. Muchas más balas. No descarto la idea de tomar mi escopeta y salir a ahuyentar al par de borrachos. Una bala golpea mi ventana, me agacho. Corro a la pieza de mi hermana menor que está en el mismo piso que la mía. Entro a gatas y la agarro por el pecho.
- Nada malo va a pasar, - le digo sin preocupaciones - tranquila, las balas están entrando en la casa, pero nada grave va a pasar.
Minutos de balacera y bullicio. Se calma la lluvia de plomo en mi pieza y en toda la casa. No fui el único afectado, la pieza de mi hermana tenía un par de orificios, pero nada preocupante.
- Anda a acostarte – le digo a la pendeja – Ya pasó la cosa.
- ¿Y mamá? – me dice con cara de afectada por una bala.
- Está abajo, pero iré a ver a la vieja.
Bajé lento, por si se ponían a disparar nuevamente. Caminé unos diez metros antes de entrar a la pieza de mi madre, no hay ruido, solamente pasillos de tablas calladas por el polvo. Entré a la pieza.
- Ni sintió el boche esta perezosa. - dije mientras miraba a mi alrededor.
La vi tapada, durmiendo como un ángel embetunado con caca. Nada sutil. Me acerco y le tomo la cabeza. Está fría. Los sesos se cuelan entre mis dedos. La sangre brota aunque el corazón ya no lata. Mi hermana baja la escalera rápidamente.
- ¿Y mi mamá? – Me dice con voz afectada, como si el gemido lo hubiese reconocido como de ella.
- Nada grave hermana, te dije que nada grave iba a pasar.
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