Discúlpame vida
si no he renegado de ti
lo suficiente
para dejar de amar
para comenzar a olvidar
para comenzar a vivir.
Discúlpame si no soy
lo suficientemente hábil
para tejer la telaraña
del olvido.
Discúlpame si te miro
desde lo alto de mi ego,
es que no se hacer otra cosa.
Discúlpame vida
si no te reprocho amores
sintéticos, momentáneos,
es que te amo hasta el hastío.
Discúlpame si el ruido
de mis abrazos no hacen repercusión
en tus modales,
coordenadas o matices,
es que no hay lógica
que me haga dejar de amarte.
Discúlpame si es que tu tímpano
sigue intacto
solo así me doy cuenta que he fallado.
lunes, 1 de junio de 2009
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