El ruido que completa el odio
ha vuelto a zumbar sus letras
en la sima de la más alta de sus expectativas.
¿Qué puede superar el dolor
del dolor?
¿Acaso
el cansancio
no es suficiente alegoría?
Las marcas amarillas de los dedos
re/cosen
unos doce dientes por sobre la cara.
El gorro apartado de la misma cabeza,
los lentes atados a las calcetas
y la más horrible superficie lunar
le recorre
las piernas cuando nadie las ve.
Dejarla,
no retratarla
será el peor error,
porque a seis pasos de la grulla
ella descansa y
dormita.
Olvidarla ya es demasiado fácil.
No es su recuerdo lo que me atormenta
es su viva ficción
de pantano.
martes, 16 de marzo de 2010
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