Escucho esta melodía
saliendo de mi cabeza.
Oye lo que el cuerpo reza.
Grita al viento cada día
con furia y alevosía
las palabras que me debes,
y por más que sean breves
mi alma ¡ay si! las necesita,
aunque no seas señorita
mándame una si te atreves.
Déjame más que contento
morenaza de mi ensueño,
que aunque tú no tengas dueño
abrázame con tu aliento.
Si tú no tienes talento
no me importa mucho ahora,
me mata ya la demora,
lánzate una de corrido
y junto con tu vestido
deja’e la’o la rectora.
viernes, 22 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario