Cansado.
Estoy cansado de estar pidiendo que me escuchen, en realidad no quiero ser escuchando, ni leído. Quiero cosas que los demás no quieren. No es por ser especial ni nada por el estilo, sino que, creo que los demás nunca verán las cosas tal y como las veo yo. No me siento especial, de hecho me siento relegado de la sociedad.
Muchos amigos pensarán que esto es increíble, creen que estar así de cagado es risible, ¡mentira!, son unos estúpidos que no saben como bajarse de la cama sin escupirle a Dios y después decirle a él que no le creen, no entiendo, son todos unos mortales. Tampoco me creo superior a la media de la sociedad, no creo resaltar nada que la moral inculque, al contrario, soy como un antihéroe de la mierda. Cierta vez una amiga, que ya no quiero tanto como en esos días, me dijo que yo soy un antihéroe, que me guiaba por una moral retorcida, pero que le parecía tierno. Los peor de todo es que me dijo que le parecía tierno, no la entiendo todavía, no se que pude tener de tierno, ¿sería esa mirada de perro atropellado cuando le pedía un poco de alcohol cada vez que salía del hospital? O acaso ¿habrá sido por todas esas caricias que malgasté en ella cuando éramos jóvenes y románticos, pero yo sólo quería tirármela? Era muy tonta, todavía lo pienso, por eso se fue del país y me dejó con el anillo de compromiso en el cajón, si era muy tonta.
Muchas veces he pensado en el suicidio, pero no me resulta, ni siquiera tengo la suerte para que la vida me de un momento de libertad para hacerlo. Cuando voy en el metro pienso en dejar todo y largarme a la muerte, pero me digo a mi mismo: “¿Qué tienes tu de especial que podrías matarte?” Si no tengo ningún brillo mas que el de escribir sobre papeles de diarios, y nada. Pero a decir verdad, soy talentoso, pero nadie lo nota, eso me da pena, pena por todos los que pierden la oportunidad de leerme, pero ya no importa, ya no quiero ser leído, ni escuchado.

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