Es una lástima ver a ese hombre,
su cara cansada
en la miseria,
sus pómulos manchados
de tabaco y suspiros,
lamentando raíces desoladas,
alejadas hace años
de la tierra que no lo vio nacer.
Es una lástima ver a ese hombre
caminando solo,
relatando cuentos viciados
de arcoíris monocromáticos
y quebrantada voluntad.
Es una lástima ver a ese hombre
que escribe en los bancos de las plazas
donde duermen sus sueños,
donde cultiva su odio,
donde muere día a día.
Las manos que abrigan su cara
llevan historias,
llevan pasado,
suscriben de incógnito los versos ahumados
del incendio que arrasó con su paciencia.
Sus botas avanzan
mientras sus pies se quiebran
sobre las piedras y los perros.
Es una lástima ver a ese hombre
que transita como todos,
invisible,
ahondando en las más pútrida de las reparticiones.
Se queda sin luz,
se queda sin nombre.
Es una lástima ver a ese hombre,
pero no lo puedo evitar
cada mañana
al mirar mi espejo.
viernes, 28 de mayo de 2010
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1 comentario:
puro talento por aca, por suerte la escencia no se ve por un espejo....
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